Desechen las Herramientas del Amo: Liberándonos del Paradigma de la Patología

8 de junio del 2016

Este artículo, originalmente en inglés (Throw Away the Master’s Tools: Liberating Ourselves from the Pathology Paradigm), está traducido al español por Manuel Díaz (Activista de neurodiversidad múltiple neurodivergente[1], Autista y Cinético[2], y bloguero en Neurodivergencia Latina) con permiso del autor, Nick Walker, bloguero en la bitácora Neurocosmopolitanism.

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Este escrito es una versión revisada de un ensayo que contribuí a la innovadora antología Manos Ruidosas: La Gente Autista, Hablando, publicado en el 2012.

Aunque que el término neurodiversidad se desarrolló originalmente dentro de la comunidad Autista, el paradigma de la neurodiversidad no se trata exclusivamente del Autismo, sino de todo el espectro de la variación neurocognitiva humana. Este ensayo en particular, sin embargo, se dirigió principalmente a los lectores Autistas, y, en su exposición de las implicaciones de los paradigmas que están cambiando en relación a la neurodiversidad, está muy enfocado en el Autismo, porque eso era el enfoque de la antología para que fue escrito originalmente.

DESECHEN LAS HERRAMIENTAS DEL AMO: LIBERÁNDONOS DEL PARADIGMA DE LA PATOLOGÍA

Cuando se trata de la neurodiversidad humana, el paradigma dominante en el mundo de hoy es lo a que me refiero como el paradigma de la patología. El bienestar, a largo plazo, y el empoderamiento de los Autistas y los miembros de otros grupos minoritarios neurológicos depende de nuestra capacidad para crear un cambio de paradigma – un cambio del paradigma de la patología hacia el paradigma de la neurodiversidad. Tal cambio tiene que ocurrir internamente, dentro de la conciencia de los individuos, y también debe propagarse en las culturas en las que vivimos.

¿Entonces, qué significa todo este lenguaje florido? ¿Cuáles son estos paradigmas de que hablo, y qué significa hacer un “cambio” de un paradigma a otro? Este escrito es un esfuerzo para explicar todo esto, con lenguaje sencillo el cual espero que haga que estos conceptos sean fácilmente accesibles.

¿Qué es un Paradigma, y Qué es un Cambio de Paradigma?

Aunque sea que no te hayas encontrado con este término en un contexto académico, probablemente hayas escuchado el término paradigma, porque es molestamente usado en exceso por vendedores corporativos para describir cualquier nuevo desarrollo, con la intención de que la gente se emocione por él: ¡Un nuevo paradigma en tecnología inalámbrica! ¡Un nuevo paradigma en la hipérbole de ventas!

Como decía un gran diplomático español, no creo que signifique lo que creen que significa. [3]

Un paradigma no es sólo una idea o un método. Un paradigma es un conjunto de suposiciones o principios fundamentales, un modo de pensar o marco de referencia que le da forma a cómo uno piensa y habla de un tema determinado. Un paradigma le da forma a la manera de que uno interpreta información, y determina qué tipo de preguntas se pregunta y cómo las hace. Un paradigma es una lente a través del cual uno percibe la realidad.

Quizás el ejemplo más simple y bien conocido de un cambio de paradigma viene de la historia de la astronomía: el cambio del paradigma geocéntrico (que supone que el Sol y los planetas giran alrededor de la Tierra) hacia el paradigma heliocéntrico (la Tierra y otros planetas giran alrededor del Sol). En el momento en que comenzó este cambio, muchas generaciones de astrónomos ya habían registrado extensas observaciones de los movimientos de los planetas. Pero ahora todas sus medidas significaban algo diferente. Toda la información tenía que ser reinterpretada desde una perspectiva totalmente nueva. No era sólo que las preguntas tenían respuestas nuevas – las preguntas mismas eran diferentes. Preguntas como “¿Cuál es la trayectoria de la órbita de Mercurio alrededor de la Tierra?” que parecían importantes, se convirtieron en tonterías, mientras que otras preguntas, que nunca habían sido formuladas porque habrían parecido preguntas sin sentido bajo el viejo paradigma, de repente se convirtieron en preguntas significativas.

Ese es un verdadero cambio de paradigma: un cambio en nuestras suposiciones fundamentales; un cambio radical de perspectiva que nos obliga a redefinir nuestros términos, recalibrar nuestro lenguaje, reformular nuestras preguntas, reinterpretar nuestros datos, y replantear por completo nuestros conceptos y enfoques básicos.

El Paradigma de La Patología

Muchas veces un paradigma puede reducirse a unos cuantos principios básicos, generales, aunque esos principios tienden a ser de gran alcance en sus implicaciones y consecuencias. Los principios de un paradigma sociocultural ampliamente dominante como el paradigma de la patología generalmente adoptan la forma de suposiciones – es decir, son tan comúnmente dadas por hecho que la mayoría de la gente nunca reflexiona conscientemente en ellas o las expresa (y a veces puede ser una revelación perturbadora oír esas suposiciones claramente expresadas).

A fin de cuentas, el paradigma de la patología se reduce a sólo dos suposiciones fundamentales:

  1. Hay un solo modo de configuración y funcionamiento “correcto”, “normal”, o “saludable” para los cerebros humanos y las mentes humanas (o un relativamente estrecho rango de “normal” en el cual la configuración y el funcionamiento deben caer)
  1. Si tú configuración y funcionamiento neurológico (y, como resultado, tus formas de pensar y de comportarte) se desvían sustancialmente del estándar dominante de “normal”, entonces Algo Está Profundamente Mal Contigo.

Estas dos suposiciones son lo que definen el paradigma de la patología. Diferentes grupos e individuos se basan en estas suposiciones de maneras muy diferentes, con diferentes grados de racionalidad, disparate, miedo, o compasión – pero mientras compartan estas dos suposiciones básicas, están todavía operando dentro del paradigma de la patología (al igual que los antiguos astrónomos mayas y astrónomos islámicos del siglo 13 tenían concepciones bien distintas del cosmos, sin embargo, ambos operaban dentro del paradigma geocéntrico).

El establecimiento psiquiátrico que clasifica al Autismo como un “trastorno”; la “ organización benéfica del Autismo” que le llama al Autismo una “crisis de salud global”; los investigadores del Autismo que siempre inventan nuevas teorías de la “causa del Autismo”; los extremistas ideológicos que son científicamente analfabetos y que creen que el Autismo es una forma de “envenenamiento”; cualquier persona que habla del Autismo utilizando lenguaje médico como “síntoma”, “tratamiento” o “epidemia”; la madre que piensa que la mejor manera de ayudar a su hijo/a Autista es someterlo/a a “intervenciones” conductistas con la intención de entrenarlo/a a actuar como un niño “normal”; la celebridad Autista “inspiradora” que les aconseja a otros Autistas que el secreto del éxito consiste en esforzarse más a cumplir con las exigencias sociales de los no-autistas … todos estos grupos e individuos están operando dentro del paradigma de la patología, independientemente de sus intenciones o de cuanto podrían estar en desacuerdo entre sí sobre varios puntos.

El Paradigma de La Neurodiversidad

Así es como yo expresaría los principios fundamentales del paradigma de la neurodiversidad:

  1. Neurodiversidad – la diversidad de los cerebros y mentes – es una forma natural, saludable y valiosa de la diversidad humana.
  2. No existe un estilo “normal” o “correcto” del cerebro humano o de la mente humana, como tampoco hay una etnia, género o cultura “normal” o “correcta”.
  3. Las dinámicas sociales que se manifiestan respecto a la neurodiversidad son similares a las dinámicas sociales que se manifiestan respecto a otras formas de la diversidad humana (por ejemplo, la diversidad de razas, culturas, géneros, u orientaciones sexuales). Estas dinámicas incluyen las dinámicas de relaciones de poder social – las dinámicas de la desigualdad social, del privilegio y de la opresión –, así como las dinámicas por las cuales la diversidad, cuando es aceptada, sirve como una fuente de potencial creativo dentro de un grupo o una sociedad.

Las Herramientas Del Amo No Desmantelarán Nunca La Casa Del Amo

En una conferencia feminista internacional en 1979, la poeta Audre Lorde pronunció un discurso titulado “Las Herramientas Del Amo No Desmantelarán Nunca La Casa Del Amo”. En ese discurso, Lorde, una lesbiana negra de una familia de inmigrantes de clase trabajadora, recriminó a su audiencia casi totalmente blanca y afluente por quedarse arraigados en, y por continuar la propagación de, las dinámicas fundamentales del patriarcado: jerarquía, exclusión, racismo, clasismo, homofobia, inconsciencia del privilegio, la falta de aceptar la diversidad. Lorde reconoció el sexismo como parte de un paradigma más amplio, profundamente arraigado, que trataba de todo tipo de diferencias mediante el establecimiento de jerarquías de dominancia, y vio que la auténtica, amplia liberación era imposible mientras las feministas seguían operando dentro de este paradigma.

“¿Qué significa”, dijo Lorde, “cuando se utilizan las herramientas de un patriarcado racista para examinar los frutos de ese mismo patriarcado? Significa que sólo los perímetros más estrechos del cambio son posibles y permisibles. […] Porque las herramientas del amo nunca van a desmantelar la casa del amo. Ellas nos pueden permitir temporalmente ganarle en su propio juego, pero nunca nos permitirán llevar a cabo un cambio auténtico”.

Las herramientas del amo no desmantelarán nunca la casa del amo. El hecho de trabajar dentro de un sistema, jugar por sus reglas, inevitablemente refuerza ese sistema, sea o no esa tu intención. No sólo es que las herramientas del amo nunca sirven para desmantelar la casa del amo, sino que en el momento que tratas de utilizar las herramientas del amo para cualquier cosa, de alguna manera terminas construyendo otra extensión de esa maldita casa.

La advertencia de Lorde aplica igualmente bien, hoy en día, a la comunidad Autista y nuestra lucha por empoderamiento. La suposición de que Algo Está Profundamente Mal Con Nosotros inherentemente nos es desempoderante, y esa suposición es absolutamente intrínseca al paradigma de la patología. Así que las “herramientas” del paradigma de la patología (es decir todas las estrategias, metas, o formas de hablar o pensar que explícitamente o implícitamente están basadas en las suposiciones del paradigma de la patología) nunca nos empoderán a largo plazo. El genuino, duradero, amplio empoderamiento de los Autistas sólo se puede alcanzar haciendo y propagando el cambio del paradigma de la patología hacia el paradigma de la neurodiversidad. Tenemos que desechar las herramientas del amo.

El Lenguaje de la Patología contra el Lenguaje de la Diversidad

Debido a que el paradigma de la patología ha sido dominante desde hace algún tiempo, muchas personas, aún muchos que dicen abogar por el empoderamiento de la gente Autista, todavía utilizan habitualmente lenguaje que se basa en las suposiciones de ese paradigma. El cambio del paradigma de la patología hacia el paradigma de la neurodiversidad requiere un cambio radical de lenguaje, porque el lenguaje apropiado para la discusión de problemas médicos es bastante diferente al lenguaje apropiado para la discusión de la diversidad. El problema del “lenguaje de persona-primero” es un buen ejemplo básico para empezar.

Si una persona tiene una condición médica, podríamos decir que “ella tiene cáncer”, o ella es “una persona con alergias”, o “ella sufre de úlceras.” Pero cuando una persona forma parte de un grupo minoritario, no hablamos de su condición de minoría, como si se tratara de una enfermedad. Decimos “ella es negra”, o “ella es lesbiana”. Reconocemos que sería terriblemente inapropiado – y que probablemente nos marcarían como ignorantes o intolerantes – si nos referiríamos a una persona negra como “tener negroismo” o ser una “persona con negroismo”, o si fuéramos a decir que alguien “sufre de homosexualidad.”

Así que, si usamos frases como “persona con Autismo”, o “ella tiene Autismo” o “familias afectadas por el Autismo”, estamos usando el lenguaje del paradigma de la patología – lenguaje que implícitamente acepta y refuerza la suposición que el autismo es intrínsecamente un problema, un Algo-Esta-Profundamente-Mal-Contigo. En el lenguaje del paradigma de la neurodiversidad, por el contrario, hablamos de la neurodiversidad de la misma manera que hablaríamos de la diversidad étnica o sexual, y hablamos de los Autistas de la misma forma en la que hablaríamos de cualquier grupo minoritario social: Soy Autista. Soy un Autista. Soy una persona Autista. Hay personas Autistas en mi familia.

Estas distinciones lingüísticas pueden parecer triviales, pero nuestro lenguaje juega un papel clave en la formación de nuestros pensamientos, nuestras percepciones, nuestras culturas y nuestras realidades. A la larga, el tipo de lenguaje que utilizamos para hablar de los Autistas tiene una enorme influencia en cómo la sociedad nos trata, y en los mensajes que internalizamos sobre nosotros mismos. Describirnos en un lenguaje que refuerza el paradigma de la patología es utilizar las herramientas del amo, en la metáfora de Audre Lorde, y por lo tanto nos encarcelamos a nosotros mismos más profundamente en la casa del amo.

Yo No Creo en La Gente Normal

El concepto de un “cerebro normal” o una “persona normal” no es más imparcial en su validez científica – y no cumple con mejor propósito – que el concepto de una “raza superior”. De todas las herramientas del amo (esto es, las dinámicas, el lenguaje, y los marcos conceptuales que crean y mantienen las desigualdades sociales), la más poderosa e insidiosa es el concepto de “gente normal”. En el contexto de la diversidad humana (étnica, cultural, sexual, neurológica, o de cualquier otro tipo), el tratar a un grupo en particular como el grupo “normal” o el grupo estándar inevitablemente sirve para privilegiar a ese grupo y para marginar a los que no pertenecen a ese grupo.

La suposición dudosa que hay tal cosa como una “persona normal” es la esencia del paradigma de la patología. El paradigma de la neurodiversidad, por otra parte, no reconoce “normal” como un concepto válido cuando se trata de la diversidad humana.

Hoy en día, la mayoría de la gente razonablemente bien educada ya reconoce que el concepto de “normal” es absurdo y no tiene sentido en el contexto de la diversidad racial, étnica o cultural. Los chinos han constituyen el grupo étnico más grande en el mundo, pero sería ridículo pretender que esto hace que los chinos han sean la etnia humana “natural” o “estándar”. El hecho de que un ser humano seleccionado al azar es estadísticamente mucho más probable ser chino han a ser irlandés no quiere decir que un chino han es más “normal” que un irlandés (lo que sea que eso signifique).

El tipo de desigualdad social más insidiosa, el tipo de privilegio más difícil de retar, ocurre cuando un grupo dominante está tan profundamente establecido como el grupo “normal” o “estándar” que no tiene nombre específico, no tiene alguna etiqueta. Los miembros de dicho grupo son simplemente considerados “gente normal”, “gente sana” o simplemente “gente” – con la implicación de que los que no son miembros de ese grupo representan desviaciones de lo que es normal y natural, en lugar de manifestaciones igualmente naturales y legítimas de la diversidad humana.

Por ejemplo, considera las connotaciones de la declaración “La gente gay quiere los mismos derechos que los heterosexuales”, frente a las connotaciones de la declaración “La gente gay quiere los mismos derechos que la gente normal”. Simplemente mediante la sustitución de heterosexuales por la palabra normal, la segunda declaración implícitamente acepta y refuerza el privilegio heterosexual, y relega a los gais a una posición inferior y “anormal”.

Ahora imagínate si términos como heterosexual y straight no existieran en lo absoluto.[4] Eso pondría a los activistas por los derechos de los homosexuales en la posición de tener que decir cosas como “Queremos los mismos derechos que la gente normal” – un lenguaje que reforzaría su posición marginada de “anormal”, y por lo tanto estropearía su lucha. Se encontrarían atrapados usando las herramientas de amo. Si no existieran términos como heterosexual y straight, sería necesario que los activistas por los derechos de los homosexuales los inventaran.

Por esta razón el primer paso esencial en el movimiento de la neurodiversidad fue la acuñación del término neurotípico. Neurotípico es a Autista como straight es a gay. La existencia de la palabra neurotípico hace posible tener conversaciones acerca de temas como el privilegio neurotípico. Neurotípico es una palabra que nos permite hablar de los miembros del grupo neurológico dominante sin reforzar de manera implícita la posición privilegiada de ese grupo (y nuestra propia marginación) al referirnos a ello/as como “normal”. La palabra normal es utilizada para privilegiar a un tipo de humano sobre otros, es una de las herramientas del amo, pero la palabra neurotípico es una de nuestras herramientas – una herramienta que podemos utilizar en lugar de la herramienta del amo; una herramienta que nos puede ayudar a desmantelar la casa del amo.

El Vocabulario de La Neurodiversidad

La palabra neurotípico es una pieza esencial del nuevo vocabulario de la neurodiversidad que está comenzando a emerger – que necesita emerger, si pretendemos liberarnos del lenguaje desempoderante del paradigma de la patología, y si pretendemos propagar con éxito el paradigma de la neurodiversidad en nuestro propio pensamiento y en la esfera del discurso público.

La palabra neurodiversidad en sí es, por supuesto, la pieza más esencial de este nuevo vocabulario. La esencia del paradigma entero – la comprensión de la variación neurológica como una forma natural de diversidad humana, que está sujeto a las mismas dinámicas sociales como otras formas de diversidad – esta embolsada en una sola palabra.

Otra palabra útil es neurominoría. Los neurotípicos son la mayoría; La gente Autista, disléxica, Cinética y bipolar son todos ejemplos de neurominorías.[5] Me gustaría ver que el uso de la palabra se vuelva más común, porque hay necesidad de eso; hay una gran cantidad de temas en el discurso de la neurodiversidad que son mucho más fáciles de discutir cuando uno tiene una palabra apropiada, que no es patologizadora, para referirse a los diversos grupos de gente que no son neurotípicos.[6]

Términos como neurodiversidad, neurotípico, neurodivergente[7] y neurominoría[8] nos permiten hablar y pensar sobre la neurodiversidad de maneras que no patologizan implícitamente a los individuos que forman una neurominoría. Mientras cultivemos una comunidad Autista y interactuemos con otras comunidades de neurominorías, y mientras sigamos generando nuevas escrituras y nuevas discusiones sobre temas de interés para nosotros, más lenguaje nuevo surgirá. Ya hemos generado términos como estim y manos ruidosas para describir aspectos importantes de la experiencia Autista.[9] Y en mi propio trabajo académico, mis estudios de aptitud intercultural (la capacidad de interactuar y comunicarse hábilmente con gente de múltiples culturas) me han llevado a comenzar a utilizar los términos aptitud inter-neurotipo y neurocosmopolitanismo, términos y conceptos que espero que se vuelvan comunes en su uso.

También es mi esperanza que los términos paradigma de la neurodiversidad y paradigma de la patología se vuelvan términos de uso común. Por el interés de la claridad, es útil hacer la distinción entre neurodiversidad (el fenómeno de la diversidad neurológica humana) y el paradigma de la neurodiversidad (la comprensión de la neurodiversidad como una forma natural de la diversidad humana, sujeto a las mismas dinámicas sociales de otras formas de diversidad). Y al tener un nombre para el paradigma de la patología nos hace mucho más fácil discutir ese paradigma, reconocerlo, desafiarlo, y deconstruirlo – y con el tiempo desmantelarlo.

Las palabras son herramientas. Y a medida que reconozcamos que las herramientas del amo no desmantelarán nunca la casa del amo, vamos creando nuestras propias herramientas, cuales nos pueden ayudar no sólo a desmantelar a la casa del amo, sino a construir una nueva casa en la que podamos vivir vidas mejores, más empoderadas.

Los Puestos de Avanzada En Tu Cabeza

Se me parte el corazón cuando tantos Autistas que llego a conocer hablan y piensan de sí mismos con el lenguaje del paradigma de la patología, y cuando veo como esto los desempodera y los mantiene sintiéndose mal consigo mismos. Han pasado sus vidas escuchando los mensajes tóxicos propagados por los defensores del paradigma de la patología, y ellos han aceptado e interiorizado esos mensajes y ahora los repiten sin cesar en sus propias cabezas.

Cuando reconocemos que las luchas de la neurominorías siguen en gran medida las mismas dinámicas que las luchas de otros tipos de grupos minoritarios, reconocemos esta charla de auto-patologización como una manifestación de un problema que ha plagado a los miembros de muchos grupos minoritarios – un fenómeno llamado opresión internalizada.

Una contemporánea de Audre Lorde, la periodista y feminista Sally Kempton, tenía esto que decir acerca de la opresión internalizada: “Es difícil luchar contra un enemigo que tiene puestos de avanzada en tu cabeza.”

La misión de liberarnos de la casa del amo comienza con el desmantelamiento de las partes de la casa que se han construido dentro de nuestras propias cabezas. Y ese proceso comienza tirando las herramientas del amo, para que dejemos de construir sin querer la misma cosa que estamos tratando de desmantelar.

Desechando Las Herramientas Del Amo

Una vez que reconozcamos que la base del paradigma de la patología – el concepto ficticio de “gente normal” – es un elemento fundamental de la caja de las herramientas del amo, llega a ser mucho más fácil identificar y deshacernos de las herramientas del amo. Todo lo que tenemos que hacer es inventariar con cuidado nuestras palabras, conceptos, pensamientos, creencias y preocupaciones, y ver si todavía tienen sentido si desechamos al concepto de “normal”, el concepto de que hay una forma “correcta” de que los cerebros y las mentes de las personas funcionen.

Una vez que hayamos desechado el concepto de “normal”, los neurotípicos sólo son los miembros de una mayoría – no son más saludables o más “correctos” que el resto de nosotros, sólo más comunes. Y los Autistas son un grupo minoritario, no más intrínsecamente “trastornados” que cualquier minoría étnica. Cuando nos damos cuenta de que “normal” es sólo algo que un grupo de personas inventó, cuando lo reconocemos como una de las herramientas del amo y lo lanzamos por la ventana, la idea del Autismo como un “trastorno” se va por la ventana junto con ello. ¿Trastornado en comparación con qué estado de funciones, exactamente, si rechazamos la idea de que hay una específica función “normal” a la que todas las mentes deben ajustarse?[10]

Sin el punto de referencia ficticio de “normal”, las etiquetas de funcionamiento — “Autismo de alto-funcionamiento” y “Autismo de bajo-funcionamiento” — también se revelan como ficciones absurdas. ¿“Alto funcionamiento” o “bajo funcionamiento” en comparación con qué? ¿Quién decide lo que la “función” adecuada de cualquier humano individual debe ser?

En el paradigma de la patología, la mente neurotípica es entronizada como el ideal “normal” contra el cual se miden todos los otros tipos de mentes. “Bajo-funcionamiento” realmente significa “lejos de aparentar ser un neurotípico, lejos de ser capaz de hacer las cosas que los neurotípicos creen que la gente debe hacer, y lejos de ser capaz de prosperar en una sociedad creada por y para los neurotípicos.” “Alto-funcionamiento” significa “más cerca de aparentar ser un neurotípico.” Describirse a sí mismo como de “alto-funcionamiento” es usar las herramientas del amo, es encarcelarse a sí mismo en la casa del amo – una casa en la que los neurotípicos son el estándar ideal contra el cual usted debe ser medido, una casa en la que los neurotípicos siempre están en la cima, y en la que “más alto” significa “más como ellos.”

Si empezamos desde la suposición que los neurotípicos son “normales”, y los Autistas están “trastornados”, entonces, las deficiencias de comunicación entre los neurotípicos y los Autistas, inevitablemente, son culpadas en algún “defecto” o “déficit” en los Autistas. Si un Autista no puede entender a un neurotípico, es porque los Autistas tienen déficits de empatía y habilidades de comunicación defectuosas; si un neurotípico no puede entender a un Autista, es porque los Autistas tienen un déficit de empatía y habilidades de comunicación defectuosas. Todas las fricciones y los fracasos de comunicación entre los dos grupos, y todas las dificultades que los Autistas tienen en la sociedad neurotípica, todas son culpadas en el Autismo. Pero cuando nuestra visión ya no está nublada por la ilusión de lo “normal”, podemos reconocer este doble estándar por lo que es, reconocerlo como otra manifestación más de la clase de privilegio y poder que las mayorías dominantes tan frecuentemente ejercen sobre las minorías de cualquier tipo.

La Vida Más Allá del Paradigma de La Patología

Un cambio de paradigma, como recordarás, requiere que todos los datos sean reinterpretados a través de la lente del nuevo paradigma. Si rechazas las premisas fundamentales del paradigma de la patología, y aceptas las premisas del paradigma de la neurodiversidad, entonces resulta que al fin y al cabo tú no tienes un trastorno. Y resulta que a lo mejor tú funcionas exactamente como debes funcionar, y que simplemente vives en una sociedad que no está todavía lo suficientemente iluminada para efectivamente acomodar e integrar a las personas que funcionan como tú. Y que tal vez los problemas en tu vida no han sido el resultado de cualquier defecto personal inherente a ti. Y que tu verdadero potencial es desconocido y es tuyo para explorar. Y que tal vez tú eres, de hecho, una cosa hermosa.

Notas Finales

[1] Ve la nota número 7

[2] Ve la nota número 5

[3] Referencia a la película “The Princess Bride”.

[4] Straight es una palabra en inglés que no tiene equivalente en español. Straight significa tener una orientación sexual y identidad de género y comportamiento que cae dentro de las normas sociales dominantes de orientación sexual y de género. Aunque straight es usado a veces como sinónimo de heterosexual, la definición de straight que estoy usando aquí es mucho mas amplia. Queer, también en inglés pero usado en muchas comunidades “queer” hispanohablantes, es simplemente el opuesto de straight.

[5] Cinético proviene de Estilo Cognitivo Cinético (ECC) un término acuñado por el activista de la neurodiversidad Nick Walker. Promuevo el uso de ECC en lugar de TDAH/TDA. Cinético viene del griego κινητικός – kinētikós ‘que mueve’. Entonces el termino alude al hecho de que la gente Cinética tienen una atención que se mueve más que la de la gente no-cinética. Y para algunos Cinéticos esto también implica más movimiento o comportamiento mucho más activo que el de los no-cinéticos. Y en lugar de usar frases como “persona con TDAH/TDA”, o “ella tiene TDAH/TDA” o frases como “persona con ECC”, o “ella tiene ECC” promuevo el use de frases como “Soy Cinético”, “Soy un Cinético”, “Soy una persona Cinética”, “Hay personas Cinéticas en mi familia”.

[6] Extendemos este concepto a la frase “grupos neruominoritarios”. En inglés no se necesita tal termino pero en español esta incorrecto decir grupos neurominorías.

[7] Neurotípico, NT, es el opuesto a neurodivergente. Neurodivergente, a veces abreviado como ND, significa tener un cerebro cuyo funcionamiento se diverge de manera significante de las normas sociales dominantes de “normal”. Neurodivergencia es el estado de ser neurodivergente. La Neurotípicalidad es la condición de la cual la gente neurodivergente se diverge. Neurotípico es a neurodivergente lo que straight es a queer.

Mucha gente utiliza equivocadamente “neurodiverso” cuando en verdad quieren decir “neurodivergente”. De todos los errores de terminología que la gente hace cuando escriben y hablan sobre la neurodiversidad, el uso incorrecto de “neurodiverso” queriendo decir “neurodivergente” es el mas común. No hay tal cosa como un “individuo neurodiverso”. El término correcto es “individuo neurodivergente”. Una persona puede divergirse, pero no puede ser diversa. La diversidad es una característica de los grupos, no de individuos. Eso es intrínseco al significado y el uso apropiado del término diverso. Los Grupos son diversos; los individuos se divergen.

[8] Neurodivergente es un termino muy amplio. Pero cuando hablamos de un grupo de individuos neurodivergentes que comparten una forma de neurodivergencia similar que es en gran parte innata y una gran parte de su psique, y que son patologizados, discriminados o marginalizados entonces son una neurominoría.

[9]Estim” se deriva de la palabra estimulación igual como la palabra “stim” en inglés se deriva de stimulation.

[10] Trastorno en inglés es “disorder” que se traduce literalmente a “desorden”. La definición de “disorder” en inglés es “una condición anormal”. Entonces es obvio que el concepto de “disorder” depende intrínsecamente con la existencia de el concepto de “normal”. Aquí Nick Walker en traducción literal dice “Desordenado en comparación con qué estado de orden”. Ahora de acuerdo a La Real Academia Española la definición de trastorno mental es una “perturbación de las funciones psíquicas y del comportamiento.” Pero las personas nacen Autistas no se hacen. Por favor lea aquí “¿Qué es el Autismo?” una traducción del articulo “What is Autism?” escrito por el psicólogo Autista Nick Walker. Siendo este el caso entonces no tiene sentido decir que una persona Autista esta trastornada.

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